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Brochas necesito empezar

Qué brochas necesito para empezar a maquillarme desde cero

Qué brochas necesito para empezar a maquillarme desde cero

Cuando acabas de aterrizar en el mundo del maquillaje y abres el cajón de una tienda de brochas, es fácil pensar que te hace falta todo. No es verdad. Con cinco o seis piezas bien elegidas cubres cara, ojos y los retoques del día a día; el resto son herramientas que irás añadiendo si te metes en técnicas más concretas. Te cuento qué hace cada brocha, por qué la necesitas y cuándo puedes dejarla fuera del primer kit.

Antes de comprar: entiende qué hace una brocha

Una brocha no es solo un palo con pelos. Lo que hace es recoger producto, repartirlo por la piel y difuminarlo. Según cómo esté cortada la cabeza, cómo de densa sea y de qué pelo esté hecha, el resultado cambia bastante aunque uses la misma base o el mismo colorete.

Dos ideas que conviene tener claras desde el principio:

  • Cuanto más densa y apretada esté la fibra, más producto deposita y menos lo difumina. Sirve para cobertura.
  • Cuanto más suelta y esponjada, menos producto fija y más lo reparte. Sirve para difuminar y para acabados ligeros.

Luego está el material. El pelo sintético va mejor con texturas cremosas y líquidas porque no las absorbe, se queda el producto en la superficie de la fibra y lo suelta sobre la piel. El pelo natural funciona mejor con polvos, porque las escamas del pelo retienen las partículas. Si quieres entrar más a fondo en esta diferencia, lo cuento en el artículo sobre brochas de pelo natural o sintético. Para empezar desde cero, con sintético te apañas en casi todo.

El kit mínimo para empezar

Si tuviera que resumirte lo imprescindible, sería esto: una brocha para la base, una para fijar con polvos, una para colorete, una o dos para los ojos y una pequeña para el corrector. Con eso maquillas una cara entera y aprendes a manejar producto sin saturarte de herramientas.

1. Brocha para la base

La base es casi siempre lo primero que aplicas sobre la piel y la que marca el acabado del maquillaje. Si queda rayada o con manchas, el resto no lo arregla. Para empezar, te sirve una brocha plana con forma ligeramente redondeada o una tipo lengua de gato: densa, de fibras sintéticas, que empuje el producto sobre la piel con movimientos cortos.

Si prefieres un acabado más natural y menos cobertura, mira también las de cabeza redonda y pelo corto, tipo buffer, que trabajan la base en pequeños círculos. En la sección de brochas para base tienes las dos familias. Si te lías entre modelos, hay un kit básico de brochas para base que explica bien cómo se complementan entre ellas.

2. Brocha para polvos

Después de la base, si usas polvos sueltos o compactos para fijar, necesitas una brocha grande, esponjada y suave. La idea es que recoja poco producto y lo deposite de forma uniforme por toda la cara, sin acumularlo en una zona. Si usas una brocha pequeña o muy densa para esto, te vas a encontrar con parches de polvo donde no los quieres.

Una sola brocha de polvos grande te vale para años. Es de las piezas que menos se renuevan. Para ver la diferencia con la kabuki, mira brocha kabuki y brocha de polvos: en qué se diferencian.

3. Brocha para colorete

El colorete pide una brocha de tamaño medio, con la cabeza algo achaflanada o en forma de abanico suave, que te permita apoyarla sobre la mejilla sin pasarte de zona. Si usas una demasiado grande, pintas media cara; si es demasiado pequeña, dejas una marca concentrada que luego cuesta difuminar.

Al principio, una sola brocha de colorete bien elegida es suficiente para rubores en polvo. Si en algún momento te animas con coloretes en crema, mejor una sintética y más densa. Ambos tipos los tienes en brochas para colorete.

4. Brocha de corrector

El corrector se aplica en zonas pequeñas: ojeras, alguna rojez, un granito. Por eso necesitas una brocha pequeña, plana, con la punta ligeramente redondeada. Sintética, siempre, porque el corrector suele ser líquido o cremoso.

La diferencia entre aplicarlo con el dedo y aplicarlo con una brocha fina es importante: la brocha te deja controlar dónde pones el producto al milímetro y luego te permite difuminar los bordes sin arrastrar lo que ya has puesto. En brochas para corrector verás varios tamaños; para empezar, una mediana te sirve tanto para ojeras como para puntos sueltos.

5. Pinceles para ojos (uno o dos para empezar)

En los ojos pasa como en la cara: cada forma de pincel hace una cosa. Si vas a empezar, no necesitas los doce que vienen en los sets grandes. Con dos te defiendes:

  • Un pincel plano, de tamaño medio, para depositar sombra sobre el párpado móvil.
  • Un pincel esponjado y redondeado, tipo blending, para difuminar en la cuenca y suavizar los bordes.

Cuando ya controles estos dos movimientos (poner color y difuminarlo), puedes añadir un pincel fino para la línea de pestañas, uno de punta para rincón interno y así hasta donde te apetezca. Toda la familia está en pinceles para ojos.

¿Y las kabuki, los sets, las de contorno?

Son piezas que suman, pero no son el punto de partida.

La brocha kabuki es una brocha corta, muy densa, pensada sobre todo para polvos minerales o para trabajar la base con mucha pigmentación en poco rato. Si no usas minerales ni buscas una cobertura alta, puedes vivir sin ella al principio.

Las brochas de contorno tienen la cabeza angulada para marcar sombras bajo el pómulo, en la mandíbula o a los lados de la nariz. Hasta que no tengas soltura con base y colorete, el contorno suele quedar demasiado marcado, así que esta brocha puede esperar.

Sobre los sets de brochas: son una buena forma de empezar si eliges uno pensado para iniciación, con pocas piezas y bien diferenciadas. El problema de los sets de veinte o treinta brochas es que acabas con cinco que usas y el resto cogiendo polvo. Mira la composición antes de decidir y asegúrate de que incluye, como mínimo, las cinco categorías de arriba.

Cómo elegir sin volverte loca el primer día

Un par de criterios prácticos para que no te pierdas entre modelos cuando entres al catálogo:

  • Toca (o imagina al tocar) la fibra: tiene que ser suave pero firme. Si al pasarla por el dorso de la mano los pelos se desparraman sin volver a su sitio, difuminará flojo.
  • Fíjate en el engarce metálico, la pieza que une el pelo con el mango. Si está bien pegado y no se mueve, la brocha aguantará lavados. Si se nota flojo, soltará pelos pronto.
  • Combina el tipo de pelo con el tipo de producto. Sintético para cremas y líquidos; natural o mezcla para polvos.
  • Antes de pedirte diez brochas distintas, piensa qué productos usas de verdad. Si no te pones sombras, no compres cinco pinceles de ojos.

Si quieres orientarte por fabricante, en el apartado de marcas puedes ver quién hace qué, porque algunas se han especializado en pelo sintético para base y otras siguen trabajando mejor los polvos.

Cuidado básico desde el primer día

Una brocha mal lavada rinde la mitad y, además, acumula restos de producto y grasa que acaban en tu piel. No hace falta volverse loca: con lavarlas una vez por semana si las usas a diario, con jabón neutro y agua tibia, y dejarlas secar en horizontal con la cabeza fuera del borde para que no se deforme el pelo, tienes bastante. Si quieres hacerlo bien, mira cómo lavar las brochas de maquillaje en casa paso a paso. Las brochas que tocan producto líquido (base, corrector) agradecen un lavado más frecuente que las de polvos.

Con un kit pequeño, bien elegido y bien cuidado, vas a maquillarte mejor que con un cajón lleno de brochas a medio usar. Empieza por lo básico, aprende a manejarlo, y a partir de ahí ya decidirás si te hace falta esa brocha de abanico que viste en un vídeo.

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